El Café Beira Gare fue uno de esos lugares que uno acaba llevando dentro.
Durante once años, cada vez que volvíamos a Lisboa, acabábamos pasando por allí.
Abrió en 1908, cuando todavía se llamaba Café de La Gare, junto a la estación de Rossio. Antes había sido una librería. Con los años cambió de nombre y, en 1953, pasó a llamarse Beira Gare, que es como lo conocimos.
Buscando la bifana, a veces un caldo, pero siempre con un café. Nada especial.
Este año volvimos a Lisboa como siempre, sin pensar que algo podía haber cambiado. Caminamos hasta allí casi por inercia. Y lo encontramos cerrado.
El cierre llegó con un contrato terminado, un edificio vendido y las ventanas pintadas de blanco.



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